El envejecimiento se asocia con un aumento de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva (CRP), la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-α). Estos marcadores proinflamatorios están relacionados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, pérdida de masa muscular (sarcopenia) y deterioro funcional, lo que afecta la calidad de vida de las personas de mediana y avanzada edad. La inflamación crónica de bajo grado, conocida como “inflammaging”, se considera un factor clave en la aparición de enfermedades relacionadas con la edad, como diabetes, artritis y trastornos cardiovasculares.

Relación entre la inflamación y la composición corporal

Estudios previos han demostrado que el aumento de la masa grasa está positivamente correlacionado con niveles elevados de CRP e IL-6, mientras que la masa muscular se correlaciona de manera inversa con estos marcadores. Esto sugiere que intervenciones para mejorar la composición corporal pueden tener un impacto positivo en los niveles inflamatorios. En este contexto, el entrenamiento de fuerza se ha propuesto como una estrategia efectiva para mitigar los efectos del envejecimiento al mejorar la fuerza muscular, la composición corporal y la salud general.

Impacto del entrenamiento de fuerza en la inflamación

El entrenamiento de fuerza, definido como una forma de ejercicio que mantiene la resistencia muscular a una velocidad constante, se ha asociado con beneficios en la regulación de citocinas proinflamatorias como CRP, IL-6 y TNF-α. Sin embargo, los resultados de los estudios sobre sus efectos antiinflamatorios son inconsistentes. Algunos reportan disminuciones significativas en CRP e IL-6 tras el entrenamiento, mientras que otros no encuentran cambios relevantes. Estas discrepancias podrían deberse a diferencias en las características de las poblaciones estudiadas (edad, estado de salud, género) y en los protocolos de entrenamiento utilizados (intensidad, frecuencia y duración).

Hallazgos del metaanálisis

El metaanálisis realizado por Cheng y Yang (2024) indica que el entrenamiento de fuerza reduce significativamente los niveles de CRP, pero no tiene un impacto significativo en IL-6 ni TNF-α. Esto refuerza la idea de que el entrenamiento de fuerza puede desempeñar un papel importante en la reducción de la inflamación de bajo grado asociada al envejecimiento, aunque sus efectos pueden variar dependiendo del marcador inflamatorio específico.

Mecanismos de reducción de la inflamación

  • Reducción de la masa grasa: el tejido adiposo es una fuente importante de citocinas proinflamatorias, por lo que su disminución tras el entrenamiento puede contribuir a menores niveles de CRP.
  • Hipertrofia muscular: el aumento de la masa muscular mejora la sensibilidad a la insulina y el metabolismo energético, lo que favorece la reducción de la inflamación.
  • Mejor función metabólica: el ejercicio fortalece la regulación del sistema inmune y reduce la inflamación sistémica.

Protocolos de entrenamiento más efectivos

Los efectos del entrenamiento de fuerza sobre la inflamación varían según la intensidad y duración del programa. Se ha encontrado que los protocolos más efectivos para reducir CRP incluyen:

  • Intensidad moderada: 60-75% de 1RM (repetición máxima).
  • Frecuencia: 3 sesiones semanales.
  • Duración: mínimo de 6-12 semanas para observar efectos significativos.
  • Ejercicios multiarticulares: como sentadillas, peso muerto y press de banca.

Implicaciones clínicas y aplicaciones en fisioterapia

Estos hallazgos tienen importantes implicaciones en la prevención y manejo de enfermedades inflamatorias crónicas en personas mayores. La inclusión del entrenamiento de fuerza en programas de rehabilitación y fisioterapia puede:

  • Reducir la inflamación y el dolor crónico.
  • Mejorar la calidad de vida y funcionalidad.
  • Prevenir el deterioro muscular y la sarcopenia.

En este sentido, plataformas como TRAK pueden desempeñar un papel clave al ofrecer entrenamientos personalizados y supervisados de manera remota, asegurando la adherencia y progresión óptima en pacientes de edad avanzada.

Preguntas Frecuentes (FAQs)

  • ¿Cuánto tiempo se necesita para notar mejoras en la inflamación con el entrenamiento de fuerza?

Los efectos pueden observarse tras 6-12 semanas de entrenamiento regular, aunque la duración óptima puede variar según la condición inicial del paciente.

  • ¿El entrenamiento de fuerza es seguro para adultos mayores con enfermedades crónicas?

Sí, con una supervisión adecuada y un programa adaptado, el entrenamiento de fuerza es seguro y beneficioso para la mayoría de los adultos mayores, incluso con enfermedades crónicas.

  • ¿Es mejor el entrenamiento de fuerza que el ejercicio aeróbico para reducir la inflamación?

Ambos tienen beneficios. El entrenamiento de fuerza reduce la inflamación a través del aumento de masa muscular, mientras que el aeróbico mejora la salud cardiovascular y metabólica.

¿Qué ejercicios específicos se recomiendan para reducir la inflamación?

Ejercicios como sentadillas, peso muerto, press de banca y trabajo con bandas elásticas son efectivos para mejorar la masa muscular y reducir la inflamación.

Conclusión

El entrenamiento de fuerza se posiciona como una estrategia efectiva para reducir los niveles de inflamación en personas de mediana y avanzada edad. Su impacto en CRP destaca su potencial para la prevención de enfermedades crónicas y la mejora de la salud metabólica. Sin embargo, la falta de cambios significativos en IL-6 y TNF-α indica que se requieren más estudios para optimizar los protocolos de entrenamiento y entender mejor la relación entre la fuerza muscular y la inflamación.

Referencia

Cheng X, Yang Z. Effect of resistance training on inflammatory markers in middle-aged and older adults: A meta-analysis. Arch Gerontol Geriatr. 2024 Nov;126:105536. doi: 10.1016/j.archger.2024.105536.

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